Hay mucha gente que simplemente se acerca a Cabezón de la Sal para disfrutar del entorno de la zona, de toda la gente y de las continuas llegadas y salidas de participantes de las pruebas.
Lo único que puede estropearlo un poco es la lluvia frecuente en Cantabria, que aparte de entorpecer el turismo, hace que todas las pruebas puedan ser todavía más duras de lo que son.
Pero siempre hay buena gente esperando en los pueblos por los que pasan las pruebas a los participantes con papel de baño para limpiarse, ofreciendo usar los baños de su propia casa o incluso sacando la manguera para limpiar las bicis llenas de barro los años en los que la lluvia es la participante más común en las carreras.




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